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A pocos días de celebrar la Solemnidad de Pentecostés, el Papa León XIV exhortó a pedir a Dios que “despierte las conciencias humanas con sus dones, que las aleje de la injusticia, de la violencia y de la guerra”. (1)
Durante la Audiencia General del miércoles 20 de mayo, el Pontífice también recordó la enseñanza de San Juan Pablo II, quien hace 40 años definió al Espíritu Santo como la “Luz de los corazones”, aquel que ayuda al ser humano a reconocer con claridad el bien y el mal.
Redescubrir la liturgia
El Papa León XIV también comenzó el ciclo de reflexiones sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium, el primer documento promulgado por el Concilio Vaticano II y dedicado a la sagrada liturgia.
Explicó que este documento ayuda a la Iglesia a profundizar su unión con el misterio de Cristo: su pasión, muerte, resurrección y glorificación. Esa comunión se realiza especialmente en la liturgia, donde la Iglesia expresa su fe y descubre su identidad como Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo.
En ese sentido recordó que Cristo sigue verdaderamente presente en cada celebración litúrgica: “en la Palabra proclamada, en los sacramentos, en la comunidad reunida y, sobre todo, en la Eucaristía. La participación de los fieles en la acción litúrgica los edifica, los renueva y los envía a manifestar lo celebrado en la vida cotidiana, haciendo de la propia existencia un «sacrificio vivo, santo y agradable a Dios”. (2)
(1) ACI Prensa
(2) Vatican.va