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Hoy viernes 12 de junio la Iglesia celebra la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, una de las expresiones más profundas del amor de Dios por la humanidad.
Al contemplar el Corazón de Cristo, abierto para todos, recordamos que somos amados sin medida y llamados a responder con confianza, gratitud y entrega. En un mundo marcado por las prisas y las preocupaciones, esta fiesta nos invita a volver la mirada a Jesús y encontrar en Él descanso, consuelo y esperanza.
De manera especial, en este mes dedicado al Sagrado Corazón, renovemos nuestra confianza en su infinita misericordia y abramos las puertas de nuestro corazón, de nuestras familias y de nuestra comunidad a su presencia.
Revisa el material aquí.
Y te invitamos a consagrarte con al siguiente oración:
Oración
Señor Jesús, Sagrado Corazón abierto por amor, hoy nos acercamos a ti con confianza y humildad. Tú conoces nuestro corazón: sus deseos sinceros, sus cansancios escondidos, sus heridas no siempre expresadas, sus miedos, durezas y esperanzas. Tú nos dices: “Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré”. Venimos a ti, Señor, porque necesitamos descansar en tu amor. Venimos porque muchas veces servimos sin detenernos, hablamos sin escuchar, trabajamos sin contemplar, corregimos sin ternura y anunciamos sin dejarnos tocar por tu misericordia. Danos un corazón semejante al tuyo: un corazón humilde, que no busque imponerse; un corazón manso, que no humille ni hiera; un corazón compasivo, capaz de conmoverse ante el dolor; un corazón fiel, que no abandone en la dificultad; un corazón misionero, que salga al encuentro de los demás. Señor Jesús, haz de nuestras comunidades lugares donde se pueda respirar tu amor: comunidades que acojan, que escuchen, que perdonen, que acompañen, que celebren la fe y que sirvan a los más pequeños. Te confiamos a quienes están cansados, a quienes han perdido la esperanza, a quienes se sienten solos, a quienes han sido heridos por la vida o incluso por la misma comunidad cristiana. Te confiamos también a los sacerdotes, diáconos, consagrados, consagradas, catequistas, educadores y agentes pastorales. Que nunca olvidemos que la misión nace del amor y que solo un corazón unido al tuyo puede servir sin endurecerse. Sagrado Corazón de Jesús, fuente de vida, misericordia y paz, haz nuestro corazón semejante al tuyo. Amén.