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Con mucha alegría celebramos el jueves 24 de septiembre 85 años de vida parroquial, una historia que ha sido construida por generaciones de familias, sacerdotes, diáconos, jóvenes, hombres y mujeres que han encontrado en este lugar un espacio para celebrar la fe, acompañarse en los momentos difíciles y servir a los demás.
La Eucaristía presidida por el Arzobispo de Santiago, Cardenal Fernando Chomali, reunió a sacerdotes que han acompañado distintos momentos de la historia de la parroquia y que, con su presencia, hicieron memoria agradecida de una comunidad que continúa viva. También, quienes acompañaron la Santa Misa fueron: el Obispo Emérito, Mons. Felipe Bacarreza; nuestro párroco, padre Juan Debesa; los padres Roberto Espejo, Alejandro Bórquez, Benjamín Donoso, Alberto Puértolas; nuestros diáconos Cristián Valenzuela, Emilio Alvarado y Alfonso Sánchez. Además, los padres Manuel Carmona y Francisco Cruz.
En su homilía, el Cardenal Fernando Chomali invitó a mirar estos 85 años con esperanza porque “la parroquia aquí está”, recordando que en la historia han pasado presidentes de la República, arzobispos y papas, pero la promesa de Jesucristo permanece: “Él estará con nosotros hasta el fin de los tiempos”, dijo.
En esa confianza, porque Cristo está presente en medio de su pueblo y se hace presente especialmente en la Eucaristía el Cardenal Chomali destacó la importancia de la vida parroquial desde la juventud y llamó a las familias a transmitir la fe a sus hijos, además de orar por las vocaciones sacerdotales y religiosas.
En ese sentido, recordó que la Iglesia necesita personas nacidas en familias donde el Señor pueda hacer su llamado. Asimismo, recordó que María es modelo de fe que se pone al servicio de Dios y de los demás: “Hágase en mí según tu voluntad” y “Hagan lo que él les diga”, son palabras que invitan a poner los propios dones, el tiempo y las capacidades al servicio de la comunidad.
Lo que se ha construido y lo que vendrá
Algunos de los asistentes recordaron precisamente cómo desde jóvenes fueron encontrando en la parroquia un lugar para crecer en la fe, hacer amigos, formar sus familias y servir.
“Sería precioso que los jóvenes se volvieran a entusiasmar con hacer vida parroquial, la verdad es que es un regalo, yo atesoro mis mejores recuerdos aquí”, expresaron el matrimonio de Rosario Velasco y Maximiliano Izquierdo, que se conocieron de jovenes en la parroquia.
También Gustavo Vicente que dijo que le “llena de alegría ver tanta gente participando, muy contentos. Ojalá en la comunidad siga llegando, siga viniendo gente y también los jóvenes”.
Por su parte, Sergio Correa Undurraga recordó sus primeros años en la parroquia y cómo aquel templo pequeño era, para muchos, un lugar de enorme acogida: “Nuestra Señora de la Merced, que era chiquitita, pero siempre fue muy grande de corazón”. Desde esa memoria, destacó la importancia de mantener “fuerza y fe” y un espíritu de generosidad.
La historia continúa hoy en familias como los Aylwin Cepeda quienes sienten “mucha alegría", porque "tenemos nuestra vida sacramental y pastoral aquí. Tenemos nuestra vida acá, amistades”. Mirando hacia adelante, Angélica Cepeda reconoció el desafío de acercar a las nuevas generaciones, “nuestro desafío es cómo atraerlos”, dijo.
Reconocimiento a una vida de servicio
Durante la Misa, también se reconoció a Sergio Correa Undurraga y María Angélica Orellana Fernández, por su entrega generosa y perseverante a la comunidad.
Sergio, quien participa activamente desde 1970, ha servido con cariño, perseverancia y diligencia como ministro extraordinario de la Comunión y miembro del Consejo Económico.
María Angélica, feligresa desde hace 50 años, se desempeña actualmente como ministra extraordinaria de la Comunión, servidora de enfermos, además de integrar el Comité Ejecutivo de la parroquia.
Dos historias de servicio que representan a tantos hombres y mujeres que, a lo largo de estos 85 años, han puesto sus dones y su tiempo al servicio de Dios y de la comunidad.
Un campanario que ilumina el barrio
Luego de la Misa fuimos testigos de la iluminación de nuestra torre campanario, signo que se inspira en la cuarta Línea Pastoral 2026-2029, que nos invita a reconocer la ciudad como un lugar teológico, donde Dios sale a nuestro encuentro.
Al anunciar esta sorpresa, nuestro párroco el padre Juan, indicó que es “un signo de Cristo, Luz del Mundo, que sale al encuentro de todos como un referente y una señal que indica que en la oscuridad de la noche está la presencia siempre viva de Jesucristo en la Eucaristía”.
Los 85 años de Nuestra Señora de las Mercedes Los Castaños dejan así una comunidad agradecida por quienes han sembrado durante estas décadas y renovada en su compromiso de seguir construyendo comunidad.
Una tarea que comienza en las familias, se expresa en el servicio y se sostiene en la oración: poner los dones recibidos al servicio de Dios y de los hermanos, acompañar a los jóvenes y pedir para que también de nuestras propias familias surjan vocaciones a la vida sacerdotal, religiosa y matrimonial. Porque, como recordó el Cardenal, mientras haya Eucaristía, “vamos a tener la presencia real del Señor”, fuente de amor, esperanza, caridad y auténtica alegría.
Te invitamos a ver el albúm de fotos haciendo click en el siguiente enlace y el video aniversario elaborado con imágenes que la misma comunidad ha aportado junto con una canción compuesta especialmente para la ocasión: