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En octubre celebramos el Mes de la Familia, tiempo que nos invita a agradecer a Dios por quienes comparten nuestra vida, pero también a transformar ese agradecimiento en acciones concretas.
Bajo el lema “La familia, una buena noticia, camino de esperanza”, la Delegación Episcopal para la Familia y la Vida del Arzobispado de Santiago nos propone:
Domingo 4 - Bendecir y agradecer
Las familias recibirán una bendición especial en la Eucaristía. Durante la semana, la propuesta es bendecir la mesa y aprovechar ese momento para encontrarse, agradecer a Dios y compartir en familia.Domingo 11 - Rezar unidos
Rezaremos como comunidad la oración a la Sagrada Familia y estaremos invitados a buscar durante la semana un momento en que todos puedan reunirse para rezarla en el hogar.
Domingo 18 - Ser familias misioneras:
Al finalizar la Eucaristía, las familias serán enviadas a compartir la alegría del Evangelio. ¿Cómo hacerlo? Visitando a alguien, compartiendo una palabra de esperanza o invitando a otra persona a rezar juntos.
Domingo 25 - Salir al encuentro:
Rezaremos especialmente por las familias que atraviesan dificultades y por quienes viven en soledad. La invitación será acompañar a una persona que esté sola, visitarla, llamarla o compartir con ella un momento fraterno.
Son acciones pequeñas, pero capaces de hacer del hogar una verdadera “iglesia doméstica”.
Te inivtamos a orar por ellas con al siguiente oración:
Jesús, María y José,
en ustedes contemplamos
el esplendor del verdadero amor,
a ustedes, confiados, nos dirigimos.
Santa Familia de Nazaret,
haz también de nuestras familias
lugar de comunión y cenáculo de oración,
auténticas escuelas del Evangelio
y pequeñas iglesias domésticas.
Santa Familia de Nazaret,
que nunca más haya en las familias episodios
de violencia, de cerrazón y división;
que quien haya sido herido o escandalizado
sea pronto consolado y curado.
Santa Familia de Nazaret,
haz tomar conciencia a todos
del carácter sagrado e inviolable de la familia,
de su belleza en el proyecto de Dios.
Jesús, María y José,
escuchen, acojan nuestra súplica.
Amén.