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Durante la Audiencia General, el Santo Padre continuó su reflexión en la Constitución Sacrosanctum Concilium, del Concilio Vaticano II, recordando que la Eucaristía y la Palabra de Dios son una fuente de vida que transforma el corazón de quienes las acogen con fe.
El Santo Padre explicó que en la Eucaristía, los cristianos son invitados a escuchar la Palabra y a alimentarse del Cuerpo de Cristo, aprendiendo así a vivir al estilo de Jesús, marcado por el don gratuito de sí mismo. "Cuando recibimos al Señor en su Palabra y en la Eucaristía, nos convertimos en aquello que hemos recibido", afirmó.
El Papa destacó que "este don nos hace entrar, por esto, en la dinámica de la unidad, que ofrece un poderoso antídoto a los fermentos de división que amenazan nuestro mundo, nuestras comunidades, nuestras familias, nuestro corazón" (cfr SC, 47).
Finalmente, el Papa animó a todos los fieles a acercarse con confianza a los sacramentos y a dejarse transformar por aquello que celebran, para que la vida cristiana sea un reflejo cada vez más fiel del amor de Cristo.
Fuente: Vatican.va