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En este año litúrgico 2026 corresponde leer, en el Ciclo A, el Evangelio de San Mateo.
Mateo Leví fue uno de los doce apóstoles elegidos por Jesús de Nazaret. La tradición cristiana y la mayoría de los documentos históricos primitivos escritos en el mismo siglo I atribuyen a Mateo la autoría del Evangelio, escrito originalmente en arameo. Alguna crítica secundaria actual relativiza esta atribución, al menos respecto al texto que nos ha llegado como tal, pero, más probablemente, el libro de Mateo fue compilado por el apóstol unos años después de dichos sucesos, usando notas escritas en arameo.
Mateo habría nacido en el siglo I en Judea y fallecido por decapitación el año 74 en Etiopía. Era recaudador de impuestos o publicano, como se les llamaba a los que cobraban impuestos para Roma. El nombre de Mateo significa “don de Dios”.
Desde principios del siglo II se afirma que Mateo puso por escrito las palabras de Jesús. Tal escrito sería el origen del Evangelio que hoy se atribuye al apóstol Mateo.
Mateo habría escrito su obra en arameo y luego fue ampliada y traducida al griego.
El evangelio de Mateo recibió su redacción última entre los años 74 y 79, probablemente en Antioquía.
Es el evangelio del catequista, el manual del evangelizador, porque ofrece un conjunto de prescripciones, doctrinas y exhortaciones.
Mateo es una catequesis; se preocupa por lo que hay que hacer, por la adhesión a Cristo, por lo que hay que realizar. No es tan evangelio, es decir, buena noticia, como lo son Lucas y Marcos, que muestran lo que Dios ha hecho gratuitamente, porque sí, por nosotros, etc.
Ahora bien, dado que Dios ha hecho tanto por nosotros, debemos responder, cambiar, hacernos un alma nueva, adaptarnos al orden nuevo. Debemos hacer algo por Dios y por los demás; es la exigencia de lo que tenemos que hacer, es el énfasis que pone Mateo.
A Mateo le interesan las actitudes del ser humano, del cristiano, es decir, lo que hay que hacer por Dios y por los demás, más que lo que Dios ha hecho por nosotros. ¿Cuáles son esas actitudes? Convertirse y creer en la Buena Noticia. Está cerca el Reino de Dios, el tiempo se ha cumplido. Ya está cerca, ahora es inminente; por eso hay que convertirse, es decir, volver la mirada hacia el Reino que viene. El Reino está al alcance de la mano.
El Reino de Dios se hace presente aquí y ahora, en la historia, a través de la persona y de la acción de Cristo.
Mateo nos propone actitudes para transformar el mundo y para transformarnos a nosotros mismos. El Sermón de la Montaña (Mateo, capítulos 5-7) es una síntesis de esas actitudes que el Señor espera de cada uno de nosotros. Mateo plantea a los creyentes las actitudes que debemos tener para cambiar nosotros y a los demás.
Jesús está detrás de esas actitudes, ya que Él actuó así y dio presencia al Reino de Dios, su Padre, aquí en la tierra.
Los bendice su párroco,
P. Juan Debesa C.