"Unidos en Cristo para Evangelizar"
17 de Julio de 2026
Santa Teresa de Jesús de Los Andes
 



Carmelita descalza y primicia de santidad del Carmelo Teresiano en América Latina

Queridas hermanas y hermanos en Cristo:

Recién celebramos el día que la Iglesia dedica a recordar a Santa Teresa de Los Andes, el pasado lunes 13 de julio.

Teresa de Los Andes, Teresa de Jesús, carmelita descalza y primicia de santidad del Carmelo Teresiano en América Latina, fue incorporada al número de los santos de la Iglesia Universal en abril de 1987 por S.S. San Juan Pablo II.

La figura de Teresa (1900-1920) sobresale no por "su apariencia ni su estatura". "La mirada de Dios —nos dice el libro 1.º de Samuel (16,7)— no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón". Por eso, en su joven vida de poco más de 19 años, en sus once meses de carmelita, Dios ha hecho brillar en ella, de modo admirable, la luz de su Hijo Jesucristo, para que sirva de faro y guía a un mundo que parece cegarse con el resplandor de lo divino. A una sociedad secularizada, que vive de espaldas a Dios, esta carmelita chilena es modelo de la perenne juventud del Evangelio y ofrece el limpio testimonio de una existencia que proclama a hombres y mujeres de hoy que en el amar, adorar y servir a Dios están la grandeza y la alegría, la libertad y la realización plena del ser humano.

La vida de Teresa grita desde el claustro: ¡Solo Dios basta! Y lo grita especialmente a los jóvenes, hambrientos de verdad y en búsqueda de mensajes y estímulos de una cultura erotizada, y a una sociedad que confunde el amor genuino, que es donación, con la utilización hedonista del otro. Esta joven virgen de Los Andes proclama la belleza que emana de los corazones puros.

En su amor a Cristo, Teresa encuentra la esencia del mensaje cristiano: amar, sufrir, orar y servir. En el seno de su familia aprendió a amar a Dios sobre todas las cosas, y su amor al prójimo se hizo más intenso y definitivo.

La joven santa chilena fue un alma contemplativa. Durante horas, junto al tabernáculo y ante la cruz que presidía su celda, oraba y suplicaba por la redención del mundo, por los misioneros y los sacerdotes. Sin embargo, ser contemplativa como María de Betania no la eximía de servir como Marta. En el mundo donde se lucha por sobresalir, por poseer y dominar, Santa Teresa nos enseña que la felicidad está en ser la última y la servidora de todos, siguiendo el ejemplo de Jesús, que no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida en redención de muchos (cf. Mc 10,45).

Ahora, desde la eternidad, santa Teresa de Los Andes continúa intercediendo como abogada de un sinfín de hermanos y hermanas. La que encontró su cielo en la tierra desposando a Jesús, lo contempla ahora sin velos ni sombras y, desde su inmediata cercanía, intercede por quienes buscamos la luz de Cristo.

Les deseo un bendecido fin de semana de la mano de Santa Teresa de Los Andes y de la Virgen del Carmen, Reina y Madre de Chile, cuya fiesta celebramos el 16 de julio recién pasado.

Los bendice su párroco, 

 

P. Juan Debesa Castro.
 


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