"Unidos en Cristo para Evangelizar"
24 de Febrero de 2026
Cuidado que es un eslogan liberal
 


Un eslogan es una frase corta original y pegadiza utilizada en marketing y publicidad para resumir la esencia valores o beneficios de una marca, producto o servicio. A través de esta técnica de las comunicaciones se logra captar la atención del público y conectar emocionalmente con el producto que se quiere vender o lograr un impacto comunicacional.

Esta forma de comunicación habitual nos obliga a discernir críticamente, para no caer presa de intencionadas campañas, que son construidas con esta influyente técnica de persuasión.


La necesidad de estar atentos a esto se explica porque el Magisterio enseña que el cristiano es a la vez miembro de la Iglesia y ciudadano de la sociedad política, razón por la cual debe llevar las exigencias de su fe a la comunidad social de la que forma parte, dentro la libertad para proponer soluciones en el ámbito de lo temporal.


La relevancia de la participación política de los laicos cristianos es un deber, sobre todo en este momento donde la cultura imperante nos obliga a defender los valores que  son irrenunciables en la ética política cristiana.


Veamos de manera concreta algunos de los eslóganes presentes en nuestra realidad.


No hay duda alguna que nuestro sistema político pertenece a una democracia liberal, que resalta como pilares los valores de la libertad y la igualdad. 


Aunque lo anterior es algo positivo, algunos intelectuales, desde diversas tribunas,  vienen promoviendo eslóganes para anunciar que nuestro sistema democrático está bajo amenaza por el simple hecho que algunos miembros de la comunidad política tienen interés en provocar un cambio cultural. Para ellos esto no es conciliable con una “sociedad abierta y plural, que reconoce amplios ámbitos de  autonomía personal y sexual, formas culturales, y diversas formas de vida”. 


El eslogan anterior, que es de una gran intolerancia, cierra la posibilidad a que se puedan plantear dudas sobre la corrección de ciertas formas de organización social, puesto que ello llevaría a demoler el sistema democrático liberal. Para un liberal es perentorio dar todas las manifestaciones culturales como válidas. En esa visión de la realidad, hay que reconocerlo, las únicas que no tienen cabida son las enseñanzas cristianas cuando reclaman ser el fundamento del orden moral que buscan revertir las evidentes manifestaciones de decadencia. El solo hecho que una hermana evangélica fuera designada en el Ministerio de la Mujer levantó un debate que sólo refleja el alto grado de cristianofobia que existe en nuestro país.   


Los que promueven esos eslóganes no se hacen cargo que la libertad, como un atributo humano dado por Dios a todas las creaturas, tiene límites. No es verdad que todos los estilos de vida estén conformes con la dignidad humana. Es falso el intento por liberar a la gente para que descubra su identidad individual, sin límite, puesto que ello termina en una decadencia moral que erosiona cualquier sistema político. 


Desde otro punto de vista, los partidarios del eslogan liberal, “cada uno elige”, están empeñados por erradicar siglos de cultura cristiana, puesto que niegan que existen verdades objetivas, que son intransables. Para ellos sólo cuenta el individualismo, aunque llegue a casos extremos. 


Un ejemplo de lo anterior en estos últimos días se aprecia en lo que acaba de resolver el Tribunal Constitucional español, que desestimó el recurso interpuesto por un padre que pretendía paralizar la eutanasia de su hija. La unanimidad de los jueces decidió que el progenitor no era el titular del derecho a la vida. La hija había quedado parapléjica después de varios intentos de suicidio y según el requirente no podía adoptar esa decisión. El referido tribunal entendió que aunque la hija estaba con depresión severa, sí tenía capacidad plena para pedir el fin de su vida.


La solución al caso anterior aplicando el eslogan liberal, “cada uno decide”, es el claramente el que recoge el fallo. Si el padre estaba movido por una profunda caridad para cuidar a quien es carne de su carne, no tienen importancia.


En la ética cristiana, que no se construye a partir eslóganes, obliga a recordar que en materia moral es falso que entre dos males hay que escoger el menor. La elección correcta impone evaluar los efectos que tiene, por ejemplo, una intervención médica para que cumpla con sus fines o evite el encarnizamiento terapéutico. Objetivamente, nunca eliminar a otro mediante un asesinato será el remedio a un mal.


El ejemplo anterior es una manifestación de la profunda deshumanización a la que nos lleva regularmente los eslóganes liberales (y que son compartidos transversalmente por partidos dela izquierda y la derecha). Bajo la defensa del sistema democrático se intenta dar carta abierta a la práctica de la barbarie, muchas veces cauterizando las conciencias de algunos mediante la aprobación de leyes que atentan contra la dignidad humana.


Los cristianos coherentes y con conciencia bien formada deben discernir los eslóganes que van contra la base de nuestra fe. No tenemos porque aceptar reglas que son expresión de una radicalidad que nos empobrecen humanamente. 


Crodegango






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