"Unidos en Cristo para Evangelizar"
07 de Mayo de 2026
Cristianismo y liberalismo
 


Su relación ha sido compleja, particularmente con las corrientes secularistas que pretenden ahogar toda expresión de lo religioso

Dentro de las diferentes corrientes filosóficas con las que ha debido lidiar el cristianismo, una de gran relevancia ha sido el liberalismo.

La expresión liberalismo es amplia. Su origen se remonta al siglo XIX y conforma una variopinta corriente filosófica, política y económica que promovió la libertad del ser humano, su igualdad política y jurídica, y la búsqueda del progreso material de los pueblos.

En su proyección actual es posible distinguir diversas formas de liberalismo que están presentes en la política, en la economía y en la moral, por señalar sus manifestaciones con una dimensión tangible en la forma de concebir la vida del hombre.

La relación entre cristianismo y liberalismo ha sido compleja, particularmente con las corrientes secularistas que pretendían o pretenden ahogar toda expresión de lo religioso, con especial intolerancia hacia la Iglesia Católica, para reducir o eliminar su presencia en la sociedad.

No existe incompatibilidad entre cristianismo y el liberalismo en cuanto este último respete los márgenes de lo que es un uso correcto de la libertad. Como lo señala el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia: “138 En el ejercicio de la libertad, el hombre realiza actos moralmente buenos, que edifican su persona y la sociedad, cuando obedece a la verdad, es decir, cuando no pretende ser creador y dueño absoluto de ésta y de las normas éticas. La libertad, en efecto, «no tiene su origen absoluto e incondicionado en sí misma, sino en la existencia en la que se encuentra y para la cual representa, al mismo tiempo, un límite y una posibilidad. Es la libertad de una criatura, o sea, una libertad donada, que se ha de acoger como un germen y hacer madurar con responsabilidad». En caso contrario, muere como libertad y destruye al hombre y a la sociedad”. Complementa lo anterior el punto 140, al señalar que: “el ejercicio de la libertad implica la referencia a una ley moral natural, de carácter universal, que precede y aúna todos los derechos y deberes (…)”.

No es compatible con el cristianismo la visión liberal que promueva conductas contrarias a la verdad y al bien humano (como el aborto, la eutanasia, el matrimonio igualitario, el divorcio, la liberación de las drogas, entre otras ideas similares), o que aliente el egoísmo a través de sistemas donde la moral queda entregada al subjetivismo de cada uno.

Las ideas liberales son compatibles con el cristianismo cuando ellas buscan hacer efectivo el principio del bien común. Como se sabe, por bien común se entiende «el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y fácil de la propia perfección». El bien común no consiste en la simple suma de los bienes particulares de cada sujeto del cuerpo social.

Particular sintonía tiene el cristianismo con el liberalismo en el reconocimiento de la libre iniciativa económica, a través del principio de la subsidiaridad. A la actuación del referido principio le corresponde alentar el respeto y la promoción efectiva del primado de la persona y de la familia; la valoración de las asociaciones y de las organizaciones intermedias, en sus opciones fundamentales y en todas aquellas que no pueden ser delegadas o asumidas por otros; el impulso ofrecido a la iniciativa privada, a fin de que cada organismo social permanezca, con las propias peculiaridades, al servicio del bien común; la articulación pluralista de la sociedad y la representación de sus fuerzas vitales; la salvaguardia de los derechos de los hombres y de las minorías; la descentralización burocrática y administrativa; el equilibrio entre la esfera pública y privada, con el consecuente reconocimiento de la función social del sector privado; una adecuada responsabilización del ciudadano para «ser parte» activa de la realidad política y social del país (punto 187 del Compendio de la Doctrina Social).

 

Crodegango

 

 

 

 






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