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Gran revuelo ha causado “Magnifica Humanitas”, la primera encíclica del Papa León XIV, centrada en la salvaguardia de la persona humana frente a los desafíos de la inteligencia artificial.
Fue publicada el 25 de mayo de 2026, coincidiendo con el 135.º aniversario de la encíclica social Rerum Novarum de León XIII.
El documento consta de una introducción, cinco capítulos y una conclusión, abordando varios aspectos éticos, el sentido y deber de practicar la justicia social y la relación que existe entre tecnología y humanidad.
El texto hace una síntesis de la doctrina social de la Iglesia y sus principios fundamentales; propone e invita a reflexionar sobre los avances que ha significado la introducción de la inteligencia artificial entre nosotros y sus desafíos. La Encíclica propone el desarrollo de marcos legales y la necesidad de un código ético compartido en el desarrollo de la IA.
En el análisis de los desafíos que supone su desarrollo y utilización, el documento advierte de los riesgos que tiene generar un progreso que deshumanice al ser humano.
Si se pudiera señalar de manera sintética cuál es el centro de esta Encíclica, se podría decir que es una invitación a profundizar en el contenido de la ética tecnológica.
En efecto, junto con dejar en claro que la Iglesia no se opone ni mira con desconfianza los avances y oportunidades que confiere la IA en diversos planos, nos invita a considerar que una incorrecta utilización de ella puede llevarnos a nuevas formas de inhumanidad que se deben evitar. En tal sentido, sintetiza lo anterior en los siguientes puntos:
“100. A la luz de cuanto se ha dicho, podemos comprender mejor por qué la IA puede ser una valiosa ayuda y, al mismo tiempo, exija un enfoque prudente y cauteloso. En los últimos años su uso privado ha crecido notablemente, y desde distintos ámbitos se reflexiona sobre las oportunidades y los riesgos vinculados a su rápida difusión. En el uso personal, tres aspectos, en particular, deben ser tenidos en especial consideración: la facilidad para lograr el resultado, la impresión de objetividad y la simulación de la comunicación humana. La velocidad y la sencillez con la que es posible obtener indicaciones, elaboraciones complejas, contenidos mediáticos y formas de asistencia concreta simplifican nuestras vidas, pero también pueden acostumbrarnos a delegar demasiado y a buscar respuestas rápidas, debilitando el juicio personal y la creatividad. La impresión de objetividad que las respuestas y las propuestas de estos sistemas pueden suscitar corre el riesgo de hacernos olvidar que estas reflejan los parámetros culturales de quienes las han proyectado y adiestrado, con todas sus virtudes y defectos”.
Sin perjuicio de los tantos aspectos de gran interés de este documento, acojamos la invitación del Papa León XIV cuando señala, sobre esta nueva realidad tecnológica en que estamos inmersos:
“237. ¡Permanezcamos fieles a la verdad! Viviendo inmersos en flujos incesantes de información, opiniones e imágenes, sabemos lo fácil que es influir en decisiones y preferencias a través de algoritmos cada vez más sofisticados. [218] En este escenario es importante custodiar un corazón que ama la verdad, que desea lo justo más que los contenidos de mayor atractivo, que busca la sabiduría más que el impacto inmediato”.
Crodegango